Ana

3×49. Dafne

La llamé Dafne, como la ninfa que huyó de Apolo y se convirtió en laurel. Es una historia triste, pero fue verla y pensar en ella. En su capacidad para no ceder a los requerimientos del dios y mantenerse libre.

Deseaba tenerla desde hacía muchos años, quizá desde niña, quizá… toda la vida.

La primera vez que la toqué, no podía creer que algo tan hermoso fuera mío, que existiera gracias a mí.

Me gustaba sacarla al parque o a las calles con poco tráfico. No me atrevía a ir muy lejos. Aún no. Era pronto. Pero ansiaba el tiempo en el que, juntas, podríamos recorrer el mundo.

Había llegado en un momento muy complicado. Las cosas no me iban nada bien. Tras unos meses de baja, la empresa no me había renovado el contrato y me encontraba en paro. Aunque sabía que podría tirar un par de años entre el subsidio y los ahorros, iba a ser difícil. Como no me gustaba nada estar ociosa, me volqué en Dafne, me preocupé de que luciera radiante y le compré cosas que la hicieran parecer aún más bonita.

Estar con ella me daba fuerzas, me enseñaba mucho y me hacía creer en mí misma. Mi autoestima estaba por los suelos. Separarme de Leo había sido inesperado y traumático. Justo cuando Dafne estaba a punto de llegar. Con lo mucho que habíamos hablado de ella, de cómo sería salir juntos, de todos las excursiones y viajes que íbamos a hacer. Teníamos tantos planes…

Sin embargo, de la noche a la mañana, Leo había decidido que tenía otros gustos y se compró un todoterreno nuevecito. Un mastodonte que le iba a llevar mucho más lejos de lo que podría ir con nosotras. Me sentí abatida. Crees conocer a alguien y un día te mira y es un extraño. Rechacé pasar un fin de semana de reconciliación con él, aunque me aseguró que tenía sitio de sobra para Dafne.

Pero ella no lo iba a pasar bien subiendo escarpadas montañas ni metiéndose por caminos embarrados. Necesita paisajes tranquilos y limpios. A lo sumo, vías verdes, de esas que un día recorrieron los trenes.

Dafne es urbanita, como yo.

La diseñé así a propósito. Acordé con el fabricante el tamaño de las ruedas, el número de marchas, la suspensión, la forma del sillín y la altura del cuadro. También le pedí que fuera de color verde, porque sabía que, pese a todo, mi nueva bici me traería esperanza.

Ana

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