Amelia

3×38. La promesa del fútbol

—Tú no —dijo uno de los capitanes, señalando con el dedo.

—¿Cómo que no? Serrano juega tan bien o mejor que nosotros —alegó un amigo, rodeando sus hombros con el brazo.

Se terminaron los desplantes de los que no conocían su juego.

Cambio para Alemania. Se marcha Schliemann y entra Fischer. El partido está en su momento más emocionante. Empate 1-1.

Falta a favor de España. Balón templado de Carmona, remata fuera Andújar.

Al demostrar su valía, corriendo en pos del balón y buscando los mejores huecos para poder chutar a gol, se acabó esperar al final de la fila, moviendo las piernas con nerviosismo. Se acabó ser la última o penúltima opción de sus compañeros. Ahora, todos se peleaban por que formara parte de su equipo.

Se apuntó a fútbol sala en el colegio. Quería jugar y encontró un entrenador que confió en su valía.

—Ven aquí —le dijo una tarde.

Colocó a un portero y un defensa y le enseñó un regate. Con él, los goles llovían en la portería enemiga. Aprendía fácil y rápido.

El partido está que arde, señores. ¿Tiene España posibilidades de ganar? Falta peligrosa para España. Se estrella contra la barrera.

El fútbol sala se le hizo pequeño.

—Papá, yo quiero jugar en un campo de césped.

Él sonrió y le dijo:

—Pues vamos a buscar un equipo en el que encajes bien.

Ese primer año, el césped se le antojó más verde que nunca en el campo del Manises. Corría, regateaba como le había enseñado Josevi, su entrenador del colegio, y era feliz.

Gran disparo de Azcona, que se marcha afuera. Faltan tres minutos para el final del partido. El árbitro añade cuatro minutos más.

—¿Quieres jugar en la selección sub-12?

Los ojos le brillaron de emoción.

En sus primeros partidos con la selección española despuntó como nadie. El Levante B le hizo un contrato y, durante cuatro años, su vida fue el fútbol. Incluso sus profesores iban a ver sus partidos y se maravillaban ante su potencial.

Tarjeta amarilla para Schneider. La selección alemana está calentita y nada de acuerdo con la decisión. En las gradas se oyen los aullidos de los seguidores.

En el nuevo equipo despuntó con su creatividad en el terreno de juego y sus jugadas ofensivas. Con gran facilidad, creaba peligro en los últimos metros. Esquivaba al enemigo y conseguía muchas ocasiones en las que meter gol. Disfrutaba de los entrenamientos y de los partidos.

Se volvió habitual de la Selección de la Comunidad Valenciana. El Valencia B vio la oportunidad y le hizo un contrato.

Una lesión en la rodilla no le impidió debutar contra el Real Madrid y ayudar a su equipo a ganar. Sus sueños se iban haciendo realidad poco a poco.

Justo cuando le dieron las notas de las pruebas de acceso a la universidad recibió la convocatoria para acudir al Campeonato Europeo de la UEFA en verano.

Remate de cabeza de Alemania que se marcha fuera. Saque de esquina para España. Batlle saca el córner en corto, centra Azcona y Serrano marca de cabeza. ¡Gooooooooooooooooooooooool de España! ¡2-1 a falta de un minuto para que termine el partido!

El árbitro pita el final. Las jugadoras se abrazan y alzan a Serrano, la máxima goleadora de la competición y joven promesa del fútbol español.

¡España vencedora del Europeo femenino sub-19!

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