Amelia

XXXVI. Muñecas

Tengo un poco de frío. Mi madre, si me viera, me diría que es normal, con este top de tirantes y esta minifalda. También me duelen los pies, será culpa de los tacones.

Cuando conocí a Román me pareció un chico normal, del montón. Quizás un poco zalamero. Hacía fotos de una exposición sobre muñecas en uno de los museos de la ciudad, nos tropezamos y así comenzó esta historia.

Me interesé por su trabajo y estuvimos departiendo sobre modelos famosas, fotógrafos inmortales y otras personas. Las cervezas, la conversación agradable y sus ojos grises me llevaron a quedar más veces con él, siempre en bares de moda o actividades culturales relacionadas con la fotografía.

Me contó que era huérfano de madre y que su padre no veía bien que se dedicara a malvender fotos en revistas y periódicos, que deseaba una ocupación mejor remunerada para su hijo. Me llamaron la atención su fascinación por la moda y el cine y, sobre todo, por las muñecas Barbie.

Tras una agradable velada en el IVAM, me atreví a darle un beso. Fuimos a su casa y, aunque yo tenía ganas de ir a más, lo primero que hizo fue enseñarme su colección.

Tenía una habitación llena de Barbies: las típicas rubias, morenas, pelirrojas, negras… Todas vestidas con modelitos que parecían de coleccionista. «Algunas prendas las he hecho yo», me explicó, orgulloso. Y me hizo un repaso de la historia de la muñeca, comenzando por el año de su nacimiento, «1959, el punto de inflexión». Continuó revisando las más de ciento cincuenta profesiones de Barbie, señalando los distintos atuendos en cada una de ellas: enfermera, piloto, peluquera, maestra… Le hice la típica broma de «¿Y no tienes la Barbie divorciada, esa que viene con la casa de Ken, el coche de Ken…?» y no le hizo ninguna gracia. Confieso que me aburrí un poco, pero no quise dejar pasar la oportunidad y nuestras bocas volvieron a encontrarse, esta vez con más pasión.

Pasamos esa noche juntos y otras más. Román era un tipo del que te puedes enamorar con facilidad. Ni guapo ni feo, con un atractivo conferido quizás por su manera elegante de vestir. Creí que, por fin, había encontrado a una persona con la que compartir mi vida. Poco a poco fui ocupando su casa: algo de ropa, el cepillo de dientes, algunos libros… Cuando le dejé caer que necesitaba más espacio, me miró con inquietud. «¿A qué te refieres». Le comenté que, si vivíamos juntos, yo necesitaba lugar para mis libros y archivos, las cosas de mi trabajo. Le expliqué una manera de almacenar las muñecas y dejarme sitio, pues aquella habitación estaba bastante desaprovechada. Se enfadó muchísimo. Volví a insistir y le indiqué que no necesitaba tenerlas todas a la vista, solo unas pocas. Además, coleccionar muñecas de esa manera parecía más propio de un chiquillo que de un tío a punto de cumplir los cuarenta. Le había propuesto venir a mi casa, pero se había negado. «Ellas no caben en tu piso y trasladarlas requiere mucho esfuerzo».

Han pasado algunas semanas y yo he ido trayendo mis bártulos, a ver si se da cuenta de que para vivir juntos se necesita un poco de entendimiento y sacrificio. Esta mañana me he decidido y he metido las Barbies menos glamurosas en unas cajas, con sumo cuidado, envolviéndolas en papel de seda. Al llegar, Román ha mirado, horrorizado, el espacio vacío que ocupaban.

No recuerdo nada más. Solo sé que siento frío y me duelen los pies. He intentado moverme y estoy maniatada y amordazada. En la oscuridad del maletero del coche percibo la velocidad a la que conduce Román. Me he dado cuenta de que llevo el disfraz de Barbie que me compró para una noche loca con él. Aquella vez me pareció incluso divertido, teniendo en cuenta que soy rubia y de pecho generoso. Ahora no me lo parece tanto.

Amelia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s